Rutas del Aceite de Oliva

Un paseo por los mágicos paisajes del olivar

La creciente demanda de productos de oleoturismo ha encontrado en las rutas del olivo y el aceite de oliva uno de sus mayores atractivos. Y es que, hechizados por el poderoso influjo de este árbol mágico y su elixir dorado, símbolos de la cultura mediterránea, los amantes de nuevas experiencias aprecian su alto valor histórico, cultural y paisajístico, sin descuidar su vertiente gastronómica y saludable. A continuación les presentamos algunas de las más bellas rutas del aceite de oliva del mundo. Disfruten del viaje y, sobre todo, anímense a emprenderlo. No se arrepentirán.

Aceite y Olivos Milenarios del Territorio del Sénia
(Comunidad Valenciana/Cataluña/Aragón)

La Mancomunidad de la Taula del Sénia está formada por 27 municipios (15 valencianos, nueve catalanes y tres aragoneses) situados alrededor del río Sénia y del macizo de Els Ports.

Sus museos naturales, áreas y caminos de olivos milenarios de la variedad autóctona farga trasladan al visitante a paisajes sorprendentes y le permiten contemplar bellos ejemplares de espectaculares formas, al tiempo que observan in situ el trabajo del campo y degustan su fruto en una exquisita gastronomía que siempre ha estado ligada al zumo de aceitunas.

Así, en los museos naturales del Arión (Ulldecona) y Pou del Mas (La Jana), situados al lado de la antigua Vía Augusta, se pueden admirar más de medio centenar de olivos milenarios en poco más de dos hectáreas, entre ellos el más grande de Cataluña, la Farga del Arión -que supera los 8 metros de perímetro de tronco a 1,30 metros del suelo-, la Farga del Pou del Mas -con casi 8 metros de perímetro de tronco- y el Olivo de las Parejas.

De visita obligada son también las áreas de Alcanar (siete olivos milenarios rodeados de vestigios históricos), Canet lo Roig (2), Vinaròs (3), La Sénia (3, entre ellos un raro ejemplar por su gran hueco en la base, el olivo del Catxo), Godall (2) y la Foia d’Ulldecona (7).

Sus tres itinerarios -Freginals-Sant Carles de la Ràpita-Ulldecona-Alcanar, con tramos de 15, 6,5 y 7 kilómetros; Santa Bàrbara-La Galera-Godalll’Arión (Ulldecona); y Mas de Barberans-La Sénia, ambos con un recorrido de 18 kilómetros- se pueden hacer a pie o en bicicleta casi en su totalidad.

Rutas del Aceite de Mallorca
(Islas Baleares)

En Mallorca, la naturaleza ha esculpido a lo largo de los siglos los troncos de los olivos y los ha convertido en verdaderas obras de arte, en auténticos museos naturales al aire libre. Parte de la vida de la isla gira alrededor del olivo y de su fruto, el oli de Mallorca.

El Camí de Muleta (Sóller), el Barranc de Biniaraix (Biniaraix), el Camí de la Font Garrover (Mancor de la Vall) y L’olivar de Coma- Sema (Orient) son las rutas propuestas por el proyecto Oleorutas Mallorca, el Arte de la Naturaleza en un itinerario a pie de casi 12 kilómetros que comienza a medio camino de la carretera que une Sóller y Deià, en la finca de Cas Avinyons.

Un paseo por la Sierra de Tramuntana -formación montañosa declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco por sus valores paisajísticos, culturales e históricos- recorriendo las poblaciones de Es Verger, Deià, Port de Sóller y Sóller en el que nos topamos con las cautivadoras formas mitológicas y quiméricas de Es Camell, que recuerda -según el ángulo desde el que se mire- una serpiente ahogando una presa o un dragón chino preparado para el ataque; Sa Madona des Barranc (Sóller) -un espectacular olivo centenario de formas retorcidas y notable belleza-, el olivar de la Tanca de s’Atzeroler -un lugar con docenas de olivos milenarios de formas extraordinarias- o Na Flamarades (Pollença) -un singular olivo que, observado de cerca, recuerda el infierno de Dante, ya que sus llamaradas son realmente fascinantes-.

Sin duda, otra manera de conocer Mallorca.

Liguria, la Riviera italiana

Una terraza revestida de plata con vistas al mar se eleva sobre una costa rocosa bañada por el sol e interrumpida por pequeñas ensenadas que esconden encantadoras calas de arena fina.

Es la Liguria occidental, en el noroeste de Italia, una tierra de montañas imponentes y suaves colinas, con sus extraordinarios olivares de la variedad taggiasca -una de las más delicadas y valiosas del mundo, que debe su nombre al lugar donde comenzó la tradición olivarera gracias al empeño y dedicación de los monjes benedictinos- cultivados en terrenos escarpados y abruptos.

Precisamente desde la ciudad medieval de Taggia parte una ruta de apenas 30 kilómetros que permite descubrir el aceite de la DOP Riviera Ligure y la variedad taggiasca -frutada y dulce, con forma cilíndrica y tonos que oscilan del verde al negro, pasando por el marrón- a través de los lugares más representativos del virgen extra de esta región: Badalucco, Montalto Ligure, Carpasio, Molini di Triora y Triora.

En Badalucco se encuentra la hacienda oleícola Frantoio Roi en el edificio histórico del mismo nombre, centro de estudios de la Universidad de Ciencia Gastronómica de Pollenzo, y en el pequeño pueblo de Carpasio se halla el Museo de la Lavanda, cuyos coloridos jardines perfumados con una treintena de variedades diferentes de lavanda y alambique suponen un estallido de color y de deliciosas fragancias.

Finalmente, también merecen una visita el Museo Etnográfico Rinaldo Firighelli, en Molini di Triora, que alberga el testimonio más auténtico de la vida de los agricultores y artesanos locales; y el Museo Etnográfico y de la Brujería de Triora, memoria viva de su tenebroso pasado y la mejor manera de conocer esta pequeña localidad de 380 habitantes enclavada en el Alto Valle Argentina que forma parte del circuito de los pueblos más bellos de Italia, su naturaleza, su historia y su gente.

Ruta del Aceite de Oliva de Tras-os-Montes

Desde tiempos inmemoriales, en las austeras tierras de Tras-os-Montes se han cultivado olivos de cuyos frutos se han extraído unos magníficos aceites dotados de un sabor característico, el gran tesoro de esta región del noreste portugués fronteriza con España.

Amparados bajo el certificado de calidad de la DOP Azeite de Tras-os-Montes, su proceso de elaboración se ha ido transmitiendo de generación en generación, combinado con las técnicas actuales, más sofisticadas.

La Ruta del Aceite de Oliva de Tras-os-Montes nace de la necesidad por parte de instituciones públicas y privadas de promover y poner en valor el territorio trasmontano a través de su más genuino embajador: el aceite de oliva.

El objetivo de esta asociación sin ánimo de lucro no es otro que convertir este producto en elemento dinamizador del turismo y la economía local. Se trata de 15 rutas a lo largo de toda la región, una por cada uno de los 15 municipios implicados -Alfândega da Fé, Alijó, Bragança, Carrazeda de Ansiães, Feirxo de Espada à Cinta, Macedo de Cavaleiros, Mirandela, Mogadouro, Murça, Tabuaço, Torre de Moncorvo, Valpaços, Vila Flor, Vila Nova de Foz Côa y Vimioso- que en su conjunto integran la Ruta del Aceite de Oliva de Tras-os-Montes.

En cada uno de los itinerarios se da a conocer la variedad de cultivos, las cualidades organolépticas y otros detalles que revelan la calidad del aceite de oliva trasmontano. La ruta invita a descubrir el intenso aroma de las variedades de aceituna de Tras-os-Montes -cobrançosa, verdeal, cordovil y madural-, pequeños frutos que producen un AOVE equilibrado y frutado, amargo y de intensa complejidad.

Todo ello en un territorio dominado por verdes colinas y llanuras que delinean el contorno de una región rica en patrimonio histórico, cultural y paisajístico, con una enorme diversidad de flora y fauna silvestre.

Y sin olvidar la gastronomía regional, que traduce fielmente la esencia de Tras-os-Montes y encuentra en manjares como la babilla de ternera mirandesa, el cerdo bísaro y la trucha de río sus más insignes exponentes.

Los colores de Istria

La península de Istria, la más grande de todo el Adriático, es sinónimo de aceite de oliva de calidad. Su privilegiada situación geográfica, su excelente clima y fértiles suelos explican siglos de tradición olivarera.

Ya en tiempos de los romanos, el aceite de oliva de Istria era considerado como el más exquisito y refinado de todo el Imperio, tal y como atestiguan los manuscritos del renombrado epigramatista de origen español Marco Valerio Marcial (40-103 d.C.).

Desde hace más de 2.000 años los agricultores istrianos han cultivado y preservado las 11 variedades de aceituna autóctonas de la península -črnica, buža, buža minuda, buža puntoža, drobnica, istarska bjelica, karbonaca, žižolera, moražola, oblica y rošinjola-, caracterizadas por su tolerancia a bajas temperaturas y de las que se obtienen aceites muy aromáticos y con una elevada proporción de ácidos grasos, a las que se han añadido otras muchas de origen italiano y la francesa picholine.

Con tan sólo 1,6 millones de olivos, el virgen extra procedente de esta bella región del norte de Croacia cuyo territorio también comparten Italia y Eslovenia presume de ser uno de los más caros del mundo, con una media de 20 euros por litro. En la actualidad, nada menos que 600 de sus 200.000 habitantes son catadores de AOVE, que han contribuido a instalar toda una cultura del aceite de oliva en hoteles y restaurantes.

En Istria existen siete rutas del aceite de oliva en las que 150 productores ofrecen a los visitantes su exquisito AOVE en establecimientos que disponen de sala de cata y puntos de venta, y a cuyos propietarios se les exige hablar al menos dos lenguas extranjeras.

Los itinerarios, que reciben entre 6.000 y 10.000 personas al año -sólo se admiten visitas individuales-, permiten descubrir los secretos de la elaboración del oro líquido istriano y la variada paleta de colores de una región bañada por sus más de 500 kilómetros de costa salpicados de pequeños puertos y ciudades de tradición pesquera, pueblos medievales y vestigios romanos, bizantinos y venecianos.

Los restos de antiguas almazaras de aceite se reparten a lo largo de toda la costa occidental, sobre todo en el archipiélago de Brijuni, en las ciudades de Barbariga, Poreč y Červar Porat. Precisamente en Brijuni se halla el olivo más antiguo de Istria, con 1.600 años de edad.

Los aromas y sabores de la Provenza

A las puertas de la Provenza, ubicada entre Lyon y Aviñón, la Drôme sorprende por la variedad de sus paisajes: campos de lavanda -el símbolo provenzal por excelencia-, romero, trufas, viñedos, almendros, tilos, nogales… y olivos.

Con cinco Denominaciones de Origen -Nyons, Aix-en-Provence, Haute-Provence, Vallée-des-Baux y Niza-, el aceite de oliva virgen extra está muy presente en la gastronomía de esta región del sur de Francia y forma parte de sus más afamadas rutas como la de la lavanda, que permite descubrir algunos de los pueblos más bellos y pintorescos del país galo.

En la localidad medieval de Nyons, por ejemplo, conocida como “le petit Nice” (la pequeña Niza), situada cerca del Mont Ventoux, el aceite de oliva es el gran protagonista, gracias a un clima excepcional que la convierte en el lugar situado más al norte de Europa dedicado al cultivo del olivo.

Durante la visita a su cooperativa agrícola, el viajero podrá degustar los zumos de aceituna de la región, caracterizados por su especial frutado y fuerte personalidad -obtenidos de variedades autóctonas como la cailletier, tanche, picholine, bouteillan, salonenque, verdale o aglandau-, y dejarse seducir por otros productos locales elaborados de manera artesanal con aceite de oliva o aceitunas, como jabones y cosméticos.

Otros atractivos son el Museo del Olivo y los viejos molinos de aceite de los siglos XVIII y XIX. En Volx también merece una visita el Ecomuseo del Olivo de Olivier Baussan, un dinámico centro de exposiciones creado en 2006 que incluye proyecciones audiovisuales, herramientas interactivas y actividades sensoriales, así como una tienda en la que se pueden degustar y adquirir los mejores AOVEs y productos de la región.

Por otra parte, son numerosas las fiestas y mercados que celebran los colores, aromas y esencias de la Provenza, pasando a formar parte de su patrimonio. Así, organizado por la AOC Huile d’Olive d’Aix en Provence, el mercado anual del aceite de oliva de Aix-en-Provence es una cita que reúne durante un fin de semana de diciembre a productores, almazareros y consumidores para celebrar la llegada del aceite nuevo de esta Denominación.

Durante esos días, los visitantes pueden disfrutar de los múltiples aromas y sabores del virgen extra de la Provenza francesa, así como de otros muchos productos tradicionales de elaboración artesanal de la región de Aix tales como aceitunas de mesa, tapenades (pasta de aceitunas), galletas y gibassiés.

En el mercado también se puede apreciar el talento de los artesanos que trabajan con la madera de olivo y sus creaciones, y los bellos arreglos florales de los floristas de Bouches-du-Rhône.

Cape Olive Route

Situada en Western Cape, la Cape Olive Route, nacida en septiembre de 2012 como una iniciativa para educar y concienciar acerca de la cultura del aceite de oliva, promover los beneficios saludables de su consumo y mostrar el espléndido trabajo desarrollado por los productores de la zona, cubre un área de aproximadamente 4.000 kilómetros cuadrados.

Conocida en todo el mundo por la calidad de sus vinos, pocos conocen que en este área de Sudáfrica -una de las más importantes en lo que se refiere al cultivo del olivo, gracias a las bondades de su clima, muy similar al de los países de la Cuenca Mediterránea- existe un número creciente de productores de aceite de oliva cuyos zumos ya han obtenido diversos galardones internacionales.

Son 19 las explotaciones oleícolas que forman parte de esta ruta en la que se ofrecen tours de degustación y catas de aceite de oliva, enseñando a diferenciar y reconocer un buen virgen extra y acercando el proceso de elaboración del zumo de aceituna.

Dada la gran extensión del área a recorrer, la Cape Olive Route se divide en cuatro regiones: Paarl, Stellenbosch y Helderberg, Overberg y Breede River Valley. Así, en la región de Paarl se puede realizar la excursión denominada Gourmet Olive, Wine and CheeseTasting Tour, un recorrido que comienza en Fairview Estate, en las estribaciones de Agter Paardeberg, con degustaciones de vino, queso y aceite de oliva, ofreciendo la posibilidad de que el viajero cree su propio AOVE, y continúa en Olyvenbosch, donde el visitante además puede pasear por mágicos jardines de flores y helechos, realizar rutas de senderismo y disfrutar de un almuerzo tipo picnic.

Tras atravesar el hermoso pueblo de Paarl y seguir la carretera principal más larga del país, el recorrido concluye en el sorprendente Afrikaanse Taal Monument, en la cima de las montañas Paarl, un idílico escenario que invita al paseo relajado antes de finalizar la jornada disfrutando de un té o café en el restaurante con vistas al valle en dirección a Franschoek y Stellenbosch.

Otra propuesta más lujosa es el Gourmet Full Day Tour en la región de Stellenbosch y Helderberg, una de las más bellas de Cape, que incluye degustación de vino y aceite de oliva virgen extra de las variedades leccino, frantoio y mission, entre otras, y almuerzo en uno de los mejores restaurantes de comida tradicional sudafricana de Stellenbosch.

El recorrido comienza en el centro de esta histórica ciudad, con hermosos edificios de clara influencia holandesa, y sube hasta Helshoogte pass, que ofrece espectaculares vistas de Cape Town y Franschoek desde Tokara Estate.

La visita continúa en Hidden Valley Estate, en Helderberg, con sus maravillosas vistas de Table Mountain -recientemente declarada una de las maravillas naturales del mundo- y Stellenbosch, y una degustación de queso, aceite de oliva y aceitunas.

La siguiente parada es Morgenster Estate, al otro lado de la montaña, en Somerset West, famosa por la calidad de su virgen extra, galardonado con numerosos premios.

Por si todo ello no fuera suficiente, sus playas de arena fina y su naturaleza salvaje -que, por ejemplo, permite observar ballenas entre mayo y diciembre en Hermanus, la capital de la ballena, donde estos animales acuden para aparearse-, unido a la amplia gama de actividades acuáticas, desde el submarinismo hasta la excitante inmersión en jaula para contemplar de cerca la majestuosidad de los grandes tiburones blancos, hace del viaje a esta zona de Sudáfrica una experiencia sin duda apasionante.